Independiente-Boca: El Rojo se dio un gusto que se debía y el xeneize ya no es un cómodo puntero

Si Boca hace un tiempo hizo saber que le interesaba un esprint de triunfos para asegurarse el título cuanto antes, la realidad le indica que deberá trabajar la vuelta olímpica hasta bastante cerca del final de la Superliga . A la caída ante Defensa y Justicia que pareció un accidente aislado le siguió una derrota que fue consecuencia de la superioridad futbolística y de carácter que mostró este enjundiosoIndependiente , que le regaló a su hinchada una alegría que hace rato esperaba. Sin contar el triunfo de 2009 en la cancha de Huracán (el Libertadores de América estaba siendo reconstruido), Independiente no vencía a Boca en su tierra prometida desde 2004 (2-1, con goles del “Pocho” Insúa).

Los diez puntos de ventaja que llevaba Boca se redujeron a cuatro sobre el sorprendente Godoy Cruz. Restan cuatro jornadas y el líder tiene un fixture bastante amable (Newell’s, Gimnasia, Unión y Huracán). Si Independiente no reabrió el campeonato con su victoria, al menos dejó una puerta entreabierta.

La preocupación de ambos, el desgaste y las lesiones, se agravó anoche. La intensidad y las fricciones pasaron factura muy pronto. En apenas 45 minutos, tres lesionados; Bustos (Pavón le arrastró un tobillo) y Gutiérrez en los locales, y Barrios en el otro lado. Un quebradero de cabeza para los dos directores técnicos.

La necesidad de hacer cambios modificó el tablero original. Sin Bustos, Gutiérrez pasó al lateral derecho y Sánchez Miño acompañó a Domingo en el doble pivote. Luego, ya sin Gutiérrez, otra recomposición táctica: línea de cuatro con Figal, Franco, Silva (había comenzado de lateral izquierdo) y Sánchez Miño. Boca también debió mezclar y dar de nuevo con la salida del colombiano. Hubo un cónclave en la mitad de la cancha y Pablo Pérez distribuyó funciones: él quedó de mediocampista central (de arranque, flotaba delante de una línea de tres volantes), el debutante Almendra se corrió de interior derecho a izquierdo; Nández del otro y el ingresado Reynoso de enganche.

Todo fue bastante caótico en la primera etapa, tanto en lo referente al juego como a la reorganización táctica a la que se vieron obligados los dos. Independiente salió más pujante y decidido; Boca, más contenido, dedicado a achicar espacios en su campo y saliendo con pelotazos cruzados. Pero Pavón corría más hacia atrás persiguiendo rivales que encarando a su marcador. El cordobés casi que se posicionaba a la altura de los volantes y Bou quedaba demasiado aislado.