Emotivo mensaje de Malena Gunzburg a 10 años de la muerte de Jorge Guinzburg

A través de Instagram, la comediante recordó a su padre con fuertes palabras y a pura sensibilidad.

Pasaron 10 años de la muerte de Jorge Guinzburg y el cariño de sus excompañeros y los recuerdos que despertó la fecha entre personas del medio artístico hizo que muchos famosos le dediquen mensajes de amor al conductor. Uno de los más profundos fue el de Malena Guinzburg (39), su hija.

La panelista desde su cuenta de Instagram manifestó cuánto lo extraña y cómo la ayuda ver videos de su padre. “Hay un reportaje en donde decís: “Si yo pensara que mi vida tiene una misión sacerdotal, la misión sacerdotal que le quiero dar a mi vida es la de dar alegría”. Bueno, quiero decirte algo: misión cumplida, papá”, escribió.

El recuerdo más lindo de Malena Guinzburg a su padre Jorge Guinzburg a 10 años de su muerte.

10 años.

No lo puedo creer. De verdad, no lo puedo creer.

Cómo duelen las fechas, no más que la muerte, pero duelen. Y más cuando el número es así, redondo, fuerte.

Se te extraña mucho. Te extraño mucho.

No creo en eso de que me estás viendo todo el tiempo, no estaría bueno ni para vos ni para mi. Pero me gusta creer que de alguna manera estás presente. Miro al cielo cuando quiero decirte algo. También cuando necesito pedirte. Antes de subirme a un escenario un poquito de ayuda te mangueo. Creo que me la estás dando. Y también te agradezco.

Dije mil veces que quisiera que pudieses ver este momento mío. Sé lo contento y, sobre todo, lo aliviado que estarías.

Quería escribirte algo, no estoy segura ni por qué ni qué… supongo que la razón es porque me alivia.

¿Te escribo una carta, papá, como si pudieras leerla? ¿Te cuento lo que pasaron estos 10 años, como si fueses Repetto volviendo del exterior? ¿Le escribo a la muerte diciendo que te llevó muy rápido? ¿O nada?

Estos días te tuve mucho más presente. Busqué videos tuyos y me reí, y lloré, y recordé, y me enojé… y volví a llorar y a reír.

Hay un reportaje en donde decís: “Si yo pensara que mi vida tiene una misión sacerdotal, la misión sacerdotal que le quiero dar a mi vida es la de dar alegría”. Bueno, quiero decirte algo: misión cumplida, papá.

Te quiero.

10 años. No lo puedo creer. De verdad, no lo puedo creer. Cómo duelen las fechas, no más que la muerte, pero duelen. Y más cuando el número es así, redondo, fuerte. Se te extraña mucho. Te extraño mucho. No creo en eso de que me estás viendo todo el tiempo, no estaría bueno ni para vos ni para mi. Pero me gusta creer que de alguna manera estás presente. Miro al cielo cuando quiero decirte algo. También cuando necesito pedirte. Antes de subirme a un escenario un poquito de ayuda te mangueo. Creo que me la estás dando. Y también te agradezco. Dije mil veces que quisiera que pudieses ver este momento mío. Sé lo contento y, sobre todo, lo aliviado que estarías. Quería escribirte algo, no estoy segura ni por qué ni qué… supongo que la razón es porque me alivia. ¿Te escribo una carta, papá, como si pudieras leerla? ¿Te cuento lo que pasaron estos 10 años, como si fueses Repetto volviendo del exterior? ¿Le escribo a la muerte diciendo que te llevó muy rápido? ¿O nada? Estos días te tuve mucho más presente. Busqué videos tuyos y me reí, y lloré, y recordé, y me enojé… y volví a llorar y a reir. Hay un reportaje en donde decís: “Si yo pensara que mi vida tiene una misión sacerdotal, la misión sacerdotal que le quiero dar a mi vida es la de dar alegría”. Bueno, quiero decirte algo: misión cumplida, papá. Te quiero.

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